martes, 5 de mayo de 2026

Delulu

Este año lo inicié con mucha serenidad, una serenidad muy poco común en mí la verdad, pero creo entonces que más que serenidad era una confianza ciega en mí y en que todo se iría acomodando para que esa corta, pero modesta y muy honesta lista de objetivos, metas y deseos para este año se fueran cumpliendo. Estaba delulu, como dicen los patojos ahora. 


Así que empezando el año empecé a trabajar y a prepararme para recibir todas esas cosas maravillosas que yo sabía que llegarían. El mayor trabajo fue en mí misma, en mi actitud, en mis respuestas a ciertas situaciones, en mi manera de manejar todo... y aunque definitivamente creo que es un trabajo que todos debemos hacer siempre y a lo largo de toda nuestra vida, pude ver cómo un ajuste en mentalidad cambia mucho las cosas. 


Para nada vengo a decirles que vivir sonriendo 24/7 es la respuesta a todo, porque no lo es. Pero muchas veces la forma en que respondemos o decidimos manejar algo puede ser el factor determinante. 


¿Es este ahora el diario de la ex amargada? JAMÁS.

Pero sí es el diario de la amargada y vieja, la que ya no puede enojarse de más porque se enferma de gravedad. 


Regresando al relato, digamos que tener esa disposición a que mis deseos se cumplirán y que alcanzaré mis metas y objetivos, me permitió ver y disfrutar cuando empezaron a llegar uno por uno.

Y fue en tiempos inesperados pero muy exactos, todo se ha ido acomodando de una manera muy bonita. 


Hace un par de semanas decía en mis redes sociales que podía sentir cómo algo bueno estaba por llegar, y a pesar de tropiezos, estreses, incertidumbre que parecía no acabar, algunos días enferma y otros días triste... sigo sintiendo que algo muy bueno viene.

Para eso, sigo trabajando en mí, sigo con mi mentalidad de estar lista para lo mejor (pero siempre preparada para lo no tan bueno) y muy aferrada a mi delulu, que es lo que me permite no desmayar en medio de un mundo y una sociedad completamente en caos. 


Vamos apenas empezando el quinto mes del 2026 y siento que la Joyce de enero no se creería todo lo que ha pasado en tan solo unos meses. 


Pero cuéntenme, my darlings, ¿con qué situaciones prefieren ser delulu y mantener esa fe ciega que tanto se menciona? 

miércoles, 28 de enero de 2026

Vivir peleando con la vida

 Esta entrada se sintió un poco irónica pensarla y empezar a escribirla... ya que por mucho tiempo tuve una herida tan grande que pensaba que la vida me debía algo o que la demás gente me debía algo, que todos tenían que entenderme, tenerme paciencia y cariño...


Y tuve que pasar por mucho tiempo de introspección, de situaciones dolorosas, de terapia con psicóloga, de conocerme más a profundidad y poder aceptar mis debilidades para poder entenderlas y trabajar en ellas, entendí que muchas cosas me pueden doler y puedo estar superando muchos traumas y puedo sentir que siempre me pasan muchas cosas pero... a la demás gente también. 


Todos tenemos algo que superar, algo que nos preocupa, algo que nos lastima y cuando entendemos que no podemos esperar que la demás gente - que también está pasando por dificultades - viva pendiente únicamente de nuestras necesidades y carencias, crecemos un poco y sanamos un poco. 


Hey,  yo no soy psicóloga ni pienso llevármelas de coach de vida. Como ustedes saben, yo solo les comparto en este su humilde blog lo que voy aprendiendo o lo que me va pasando. Y hoy quise contarles lo que he aprendido respecto a esto.


A veces recaigo pero intento mucho no seguir peleando con la vida porque no he superado un trauma o porque algo me triggereó o porque alguien no reaccionó como yo quería. Pero intento recordarme a mí misma en el momento en que sienta esa frustración aplastante, que lo único que puedo controlar es MI reacción a lo que pase al rededor, no a lo que pase y mucho menos a los demás. 


Dentro de toda esta calma que yo quiero sentir en mi vida, viene algo que sí me ha costado pero que es totalmente necesario: saber marcar límites. 

Muchas veces (casi siempre), no soy muy buena para hacerlo o aún me da pesar hacerlo porque no quiero quedar mal. Sin embargo, saber que con quién no puedo quedar mal nunca es conmigo, con mi paz, con mi estabilidad se ha vuelto prioridad. 


Y este último párrafo me lleva a ver que aún hay personas que viven peleando con la vida y no tienen la menor intención de arreglar eso. Y claro que también toca respetar los procesos de los demás, pero a veces elegir nuestra paz y no estar cerca de esa pelea de alguien contra la vida también se vale y también es paz mental. 


Hoy yo entiendo por qué muchas personas no quisieron quedarse a ver mi pelea y así mismo elijo no quedarme a ver la pelea de otros. 


Hasta la próxima, my darlings.